II

No cae la noche en Estambul: se levanta ante nuestros ojos. Con la ciudad a nuestros pies, hablamos de amor y de amistad, de familia y de hijos. Por muy lejos que vayas, las mismas palabras abrazan y arañan tu piel en cualquier parte del mundo. El tiempo puede separarnos de nosotros mismos, pero lo esencial no lo esconde la distancia ni la tristeza lo puede cambiar.

The night doesn't fall in Istanbul: it rises in front of our eyes. With the city under our feet, we talk of love and friendship, family and children. As far as you go, same words embrace and scratch your skin everywhere. Time can separate of ourselves, but the essential isn't hidden by the distance and nor sadness can change it.

 
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