III

El turismo puede sacar lo peor de uno mismo con la misma naturalidad con la que se descorcha una botella de champán en una noche de fiesta. El tipo de cambio o las calesas del siglo XIX en las que los turistas recorren las calles de Luxor les ofrecen la posibilidad de sentirse poderosos por un día. El viaje como acercamiento al ser humano, como búsqueda de dignidad o belleza no tienen nada que ver con esta ley de la oferta y la demanda en la que no cabe otra relación que la puramente mercantil. Falucca or banana: un paseo por los muelles basta para saber las mercancías al alcance del turismo: un paseo por el río, el cuerpo de un joven egipcio o un poco de hash. Los ojos de estos vendedores saben distinguir la verdadera naturaleza del turista: un reguero de billetes le precede y es un rastro de monedas lo que deja detrás.

Tourism can get the worst of myself as naturally as one botttle of champagne is uncorked in a party night. The exchange rate or the XIX Century carriages that tourists use to go through Luxor offer them the chance of feeling powerful for a day. Travel as approach to human being, as search for dignity or beauty has got nothing to do with this law of supply and demand that makes only possible an strict commercial relationship. Falucca or banana: a walk round the docks is enough to know the goods within tourism reach: a walk by the river, the body of a young egyptian man or a bit of hash. Eyes of sellers can tell the difference of tourist's nature: a trickle of notes precedes him and a trace of coins is what he leaves behind.

 
Seguir leyendo - To keep on reading »