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El 28 de marzo aterricé en el aeropuerto de El Cairo con el firme propósito de conocer la realidad de un país que respira más allá de las pirámides y los antiguos templos. Egipto no es el parque temático de los faraones en el que se ha convertido a los ojos del turismo, ni debe convertirse en el refugio de intransigencia en el que algunos intolerantes lo quieren convertir. En un país en el que el alma gira en torno de la religión y la corrupción es la mejor manera de llenar los bolsillos, pude compartir palabras de esperanza y temor, de búsqueda y huída. Y pude sentarme en una duna y escuchar sobrecogido lo nunca escuchado: un silencio anterior a todas las palabras. El silencio que espera más allá de nuestros sueños.
The 28th of March I landed at Cairo Airport intending to know the reality of a country that breathes beyond the Pyramids and ancient temples. Egypt neither is a Pharaon's theme park made for tourists nor the refuge of dogmatism that many intolerant people want to turn it into. In a country where soul turns around religion and corruption is the best way to fill pockets, I shared words of hope and fear, search and flight. And I sat on a dune to listen to the never listened thing: a silence before any words. The silence that waits beyond our dreams.
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